Sethur Biomachina

La recompensa a la tolerancia, son traición y engaño.

Description:

Characteristics
WS 36
BS 51
Str 30
T 31
Ag 50
Int 38
Per 34
WP 34
Fel 22

Basic Skills
Awareness (10)
Climb
Concealment
Disguise (
10)
Dodge (20)
Inquiry (
20)
Scrutiny
Search (10)
Security
Silent Move
Navigation (Stelar) (
10)
Pilot (Spacecraft)(+10)
Deceive
Contortionist
Ciphers Acolyte

Advanced Skills
Speak Language(Low Gothic)
Speak Language (Ship-Dialec)
Drive (Ground Vehicle) (10)
Shadowing
Acrobatics
Interrogation (
10)
Literacy
Intimidate

Talents & Traits
Melee Weapon Training (Primitive)
Pistol Weapon Training (Laser)
Pistol Weapon Training (SP)
Basic Weapon Training (SP)
Unremarkable
Two-weapon wilder (B)
Mighty Shot
Chem-Use
Swift Attack
Deadeye Shot
Hip Shooting
Sharpshooter
Jaded
Forbidden Lore (Black Ships)
Forbidden Lore (Psykers)

Experience Points
XP to spend 0
Total XP Spent 7200

Wounds
15

Faith Points
2

Corruption Points
2

Insanity Points
4

Wealth
Throne Gelt 2333
Monthly Income 268

Walk (1/2 Action) 4m
Walk (Full Action) 8m
Charge 12m
Run 24m

Gear
Body 4
Right arm 4
Right leg 4
Left arm 4
Left leg 4
Head 4
Implants Common (Eyes)

Weapons
Sword
Knife
Throwing Knife
Hunting Rifle
Compact Pistol
Shotgun

XP
Agility 350
Balistics 850
Silent Move 100
Inquiry (20) 300
Drive (
10) 200
Hip Shooting 200
Shadowing 100
Acrobatics 100
Sound Cons (x5) 700
Swift Attack 200
Concealment 100
Secret T. (Aco) 100
Chem Use 100
Mighty Shot 200
Two W. Wilder 200
Weapon Skill 100
Search 100
Disguise 200
Dodge (20) 300
Interrogation 300
Security 100
Scrutiny 100
Deadeye Shot 200
Nav. Stelar 250
Literacy 200
Sharpshooter 200
Intimidate 100
Awareness (
10)
Climb
Forbidden Lore (Black Ships) 200
Forbidden Lore (Psykers) 200
Inteligence 250
Jaded 100

Deceive 200
Contortionist 100
Ciphers Acolyte 100

Bio:

El Universo en el que existimos es vasto, diverso e infinito, más la amenaza de la perpetua inconsistencia condena la vida de los fieles al Emperador del hombre. Estos casos bizarros van en aumento conforme la corrupción y la degradación incrementan, ya sea por las influencias demoniacas o por lo frágil de las mente y los corazones de la humanidad.

Una mujer, uno de los casos más aislados por el Imperio, es un simple punto en una hoja en blanco, una pista ignorada, de los horrores que están por venir. De padres terrestres fue nacida a bordo de una de las naves de prisioneros. Todo su ser, desde su concepción hasta los años jóvenes de su vida, había solo experimentado el vacio, la nada, la oscuridad eterna que no teme a la luz de los cuerpos celestes sin importar su incontable número. Así como este ente devora la luz esperanzadora así también tomó la humanidad de Sethur Biomachina.

Su padre era piloto y sobre todo un obsesionado con los sacerdotes de la tecnología al punto de cambiarse el apellido y el de su familia para hacerle saber al mundo de su vicio por un conocimiento que jamás haría propio. Su madre era una mujer amable, prácticamente la última personificación de la bondad que los prisioneros abordo verían en sus vidas. Ella jamás limitó a sus hijos en nada, todos y cada uno era su orgullo, incluso Sethur que fue su fracaso como madre. De familia de valores innegables, fe inquebrantable y una humanidad inamovible nació la inconsistencia.

Las expectativas de todos estaban erradas al indicar que Sethur Biomachina sería una niña activa, cuidadosa, seguidora de los lineamientos de las creencias de sus antecesores, pero sobre todo feliz. Es curioso como un detalle puede ennegrecer todo el panorama. Sus ojos parecían muertos como los de un anciano castigado en tinieblas, eran blancos, solo las pupilas permanecían negras. Aun así nadie le negó cariño ni protección.

Cada vez que se le hablaba su mente divagaba como si viviera en autismo, jamás se le escuchó decir más de diez palabras al abrir la boca. Tal vez era que no sentía pertenecer a ningún lado, tal vez su curioso caso la hacía sentirse superior o al menos especial a comparación con los otros, cualquiera que fuera la razón, asociarse no era lo suyo. Los únicos que recibían respuesta coherente de ella eran otros con quienes compartía la paternidad del vacío.

A diferencia de sus hermanos al madurar ella no fue a Scintilla a vivir la vida usual en las ciudades colmena, sino permaneció en el espacio como si estuviera esclavizada a continuar el trabajo de sus progenitores. El día con día no existía en su mundo, solo una secuencia que debía seguirse, un eterno deja vú con diferentes caras y voces, pero al final era siempre lo mismo. Levantarse, mantener a los buscapleitos tranquilos, comer cualquier cosa con el mínimo de sólidos, eliminar a los corruptos sin redención que viajaran en la nave, suplir a alguno de los copilotos de ser necesario, tomar algo antes de dormir y esporádicamente salir con algún acólito que estuviera de paso entregando a un prisionero.

Fue entonces que la secuencia fue rota, solo unas palabras, pero para Sethur fue una gran discrepancia. Al salir de la cabina de comando se encontró con un hombre de viejo aspecto, pero de mirada joven.

“Disculpe, ¿nos conocemos?” Preguntó el acólito con una gran sonrisa en la cara.

“Lo ignoro, señor. Si me permite.”

“Soy yo Sethur, Dark, amigo de tus padres. ¿No me reconoces?”

“Los siento, no lo recuerdo.” Por supuesto ella recordaba al hombre que tantas veces había abordado la nave donde ella nació. Pero prefirió mentir para evitar el contacto humano.

Jhon Dark sonrió al darse cuenta que era cierto lo que Emma le advirtió. Hablar con ella no iba a ser fácil. “Bueno, de cualquier modo. Te invito unos tragos, ¿está bien?”

Ahora era obvio, encontrarse con este hombre no era casualidad, seguro su padre lo había enviado. Ya en el bar improvisado de la enorme nave, el hombre comenzó a comentarle de algunas situaciones embarazosas de Horatio Biomachina, esperando robarle una sonrisa, pero después de varios intentos se resignó y fue al grano.

“Sethur, tu padre está muy preocupado por ti.” Ella levantó con un dedo los lentes oscuros que incluían un inter-comunicadorcon la cabina de navegación. “Por lo general no hago esto por un amigo, pero quisiera referirte con mi superior para que te unas a nosotros.”

“N-” El interrumpió la negativa de la joven de dieciocho.

“Tus habilidades para exterminar a los prófugos corruptos-” Dark notó que había cometido un error al mencionar lo ultimo pero continuó. “…podrían sernos útiles sin mencionar que no todos los acólitos saben cómo navegar en el espacio.”

“No gracias.”

“No te preocupes, Sethur, esto no tiene nada que ver con tus oj-“ Ella se arrancó los lentes de coraje, inutilizando el micrófono en ellos.

“Mire, me ha tomado años lograr estar aquí. Todos los días tengo que lidiar con inquisidores que insisten en abandonar la nave al saber que alguien como yo esta abordo solo por estúpidas supersticiones. Estoy cansada de los humanos y sus temores, ¿por qué habría de salir de un pozo para entrar en uno más profundo?”

“La vida que has tomado no enaltece al Emperador del hombre, Sethur. Alejas a todos porque temes, y ese temor proviene de tu falta de fe y tu exilio. Este temor no viene de los hombres, en todo caso, crees en la superstición que tanto odias. Si no me crees: ¿Cuándo fue la última vez que pensaste en arrancarte los ojos?” Ella hizo desesperada e inconscientemente el ademán para subir sus lentes, pero ya no los traía puestos. “Dedica tu vida a esta noble causa y verás que no todo es un vacio infinito, hay más. Las estrellas parecerán ser pequeñas e insignificantes pero al estar cerca verás con tus propios ojos, que son más majestuosas y poderosas de los que jamás te imaginaste.”

“No necesito nada. No hay nada malo con mi vida.” Ella se levantó y se retiró de la mesa dejando los lentes.

“Pero tampoco hay algo bueno.” Dijo el acólito, la joven se detuvo al escucharlo, pero retomó su marcha sin voltear atrás. Jhon miró los lentes sobre la mesa y los metió en sus ropas. “Solo es un inmenso vacío.”

Pasaron unos años y aunque Horatio Biomachina le insistió, incluso le imploró a Jhon que tratara de convencer a su hija de trabajar en Scintilla, este se tuvo que negar ya que pasarían años para que él tuviera la necesidad de ingresar a la nave.

Un poco más de tres años después, después de varios días insoportables por mareos y demasiada sensibilidad a los olores, Sethur se digno a visitar al médico de abordo. Al igual que en bar, la clínica era más bien un consultorio improvisado especializado en cerrar heridas no muy profundas. Aun así, el doctor le dio una respuesta rápida, ya que al solo escuchar sus síntomas le fue obvio que le molestaba, aun así hizo una prueba rápida.

“Felicidades Sethur, usted va a ser madre.” Como habría de esperarse, no hubo respuesta de la mujer, pero sucedió algo casi tan milagroso como el hecho que en unos meses daría a luz, ella por primera vez sonrió sin restricciones.

Los meses pasaron extrañamente lentos, como si ella deseara disfrutar y grabarse cada momento de su nueva vida. Aunque si tenía lazos de sangre con sus hermanos, ella sentía que por primera vez alguien más pertenecía al cerrado circulo al que ella pertenecía.

Jhon Dark volvió a abordar la nave de prisioneros esta vez llevándose la sorpresa de ver a Sethur igual de callada pero radiante e imposibilitada para esconder una leve sonrisa a escasos días de dar a luz. El acólito se sintió aliviado por su amigo que todavía desconocía las noticias de su hija.

Pero he aquí que las inconsistencias volvieron a hacer su mala jugada y el destino le arrancó la felicidad de la cara a Sethur Biomachina. La sala simulaba un cuanto de privacidad gracias a una cortina, detrás de ella se encontraba Dark entristecido por las malas nuevas. Del otro lado estaba el médico, un inquisidor, la madre y su hijo quién se encontraba en brazos.
Sethur tarareaba una canción de cuna muy conocida entre los hijos del vacío, pero con un tono más lúgubre y sombrío. El bebé hacía ruido de vez en cuando, una manta cubría todo su cuerpo a excepción de su cara, la cual era evitada por los dos hombres.

“No es prudente nombrarlo. Va ser más difícil.” El doctor susurró al acercarse, poniendo un brazo en el hombro de la madre.

“Mi hijo no tiene nada de malo.”

“¡Por supuesto que está mal! ¡Es un corrupto!” Dijo el inquisidor desconocido. Ella comenzó a llorar y a abrazar a su pequeño fuertemente.

“Es solo un bebé, no… no es su culpa.”
Dark sintió un nudo en la garganta al escuchar y ver a las sombras proyectadas en la cortina, reviviendo lo que pasó hace alrededor de dos décadas.

“Una corrupción tan grande como esta es herejía, señorita Biomachina.” Miró con despotismo los ojos sin cubrir de Sethur. “Dado sus antecedentes, lo hubiera considerado dos veces antes de dar a luz. Esto fue una imprudencia de su parte.”

“¡Usted no entiende!”

“Sethur, incluso si deja a su hijo vivir, ¡¿qué clase de vida le va a dar?! Su hijo jamás podrá tener una vida completa. Nunca podrá caminar, ni hablar, me asombra que incluso haya nacido con vida.” El doctor la sostuvo de la cara para arrancar su vista de la amorfa figura en sus brazos.

“¡Él quiere vivir!” Sollozo con violencia volteando su rostro al bebé. “Él quiere vivir… Si no fuera así… ¿porqué nació?”

“El…” Dark murmuró del otro lado. “…quería ver a su madre antes de despedirse.”
Los sollozos de la mujer se acallaron y dando un último abrazo a su hijo lo puso en la camilla y se alejó unos centímetros. El inquisidor levantó su arma y le apuntó al niño, pero antes de apretar el gatillo Sethur lo detuvo.

“Yo lo hago.” Tomando el arma del hombre ella se preparó para disparar, apuntó, puso su dedo índice en el gatillo, entonces el niño abrió sus inmaduros ojos por primera vez mostrando su blanco color, que para Biomachina eran hermosos. Sethur disparó. “Perdón… Perdón…”

Sin consuelo ella se encontraba en el bar tomando copa tras copa como si aborreciera la antigua rutina. Jhon Dark se acercó y se sentó a su lado.

“Qué raro verte sin los lentes puestos.”
Sethur hizo su distintivo ademán. “No quería que me molestaran, los dejé en la cabina. Debería comprarme unos sin inter-comunicador, nunca dejan de murmurar.” El bartender dejó otra bebida más. “Nunca le di las gracias señor Dark.”

“¿Por qué?” Cuestionó sorprendido.

“Porque usted abogó por mi cuando querían matarme… por mis ojos.”

“Es una mutación menor, no era nada. Hubiera sido una lástima no haberte dado una oportunidad.” Ella comenzó a llorar y cubrirse la cara.

“¿Por qué? Nunca he hecho nada malo. He trabajado cada día en este lugar, sin dudar en acatar una orden. Nunca me he metido en el camino de los inquisidores. Jamás me he interpuesto entre el Emperador y sus designios. ¡¿POR QUÉ ME HACE ESTO?!” Dark suspiró, esto le hizo creer a Sethur que no tenía respuesta alguna, pero sin duda le dijo:

“¿Por qué no le preguntas?” Ella lo miró con sorpresa e indignación al creer que era una broma.

“Trabaja conmigo, ve a través de sus ojos y entenderás. Te daría la respuesta en este momento, pero seguro no me creerías sino hasta que lo vivas.” El se levantó de su asiento, metió la mano en su saco y puso los lentes que ella olvidó hace años atrás, sobre la mesa.

“Tal vez algún día todos, acólitos e inquisidores podremos acabar con esta peste y asegurarnos que ninguna otra risa se vuelva a acallar.”

Ahora Sethur bajaba de la nave de prisioneros con sus viejos lentes puestos, una vez más acomodándolos con un solo dedo, no se dignó en voltear a ver la nave una última vez. Y fue así que dio sus primeros pasos entre la gente y tarareó en camino al lugar donde su inquisidor lo esperaba para darle su primera misión.

Sethur Biomachina

Dark Heresy: El camino a la Ascensión Jez